8 nov. 2011

No abras la puerta

Hace unos pocos años una mujer llamada María se divorció quedándose a sus 40 años con su hijo de 8 años. Teniendo que sacar adelante a su familia tenía que trabajar todas las mañanas y noches dejando a su hijo con una vecina mayor, a la que el niño llamaba abuela.


Un día la vecina cayó enferma y la mujer tuvo que dejar solo a su hijo. Mientras comían en las noticias decían que un asesino estaba en la zona, que se había escapado de la comisaría y que entraba en las casas buscando víctimas. María, preocupada, le dijo a su hijo que intentaría volver pronto a casa y que para que supiera que era ella, pegaría tres veces a la puerta: TOC TOC TOC

Llegó la hora de irse y el niño se quedó solo. Impactado por el miedo cerró la puerta a cal y canto, bajó todas las ventanas y persianas. Para contrarrestar el miedo encendió la televisión.

Sobre las 11 de la noche sonaron dos toques en la puerta : TOC TOC. El niño preocupado preguntó: ¿Eres tú mi mamá? Detrás de la puerta sonó: JANREME NA JUERTA. El niño asustado se fue a su habitación y lloró.  Se quedó dormido.

Ya entrada la mañana el niño fue a despertar a su madre pero no estaba. La buscó por toda la casa y se dispuso a buscar un vecino para que llamase a la policía, pero lo que se encontró en el porche fue, fue... su madre con las piernas rotas y la lengua cortada por lo que no podría haber alcanzado el timbre y no podría haberla reconocida por la voz...

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